El tal digital
Llevo una temporada pensando en trasladar a un nuevo blog mis dudas sobre la digitalización. Siempre he sido muy tecnológico, desde que en 1984 o 1985 empecé a usar mi primer ordenador (sí, los niños de clase media de aquella época no fuimos nativos digitales, pero crecimos entre ordenadores). Pero, a la vez, siempre he tenido grandes reservas sobre el uso de la tecnología. La brecha digital ha sido a menudo un arma de clase empleada por unos grupos para oprimir a otros.
Geek y neoludita, friki y analógico, vivo en un mundo de contradicciones que quisiera compartir con vosotros. Y el interés por hacerlo se ha agravado desde que ha caído sobre los profesores la obligación de mejorar la competencia digital de la población, olvidando que a menudo esa competencia digital exige otras: competencia lectora (para poder entender los menús o las instrucciones), competencia social (para usar la tecnología en la comunicación con la administración sin que haya un funcionario que nos ayude), competencia matemática (para comprender los datos) y, sobre todo, lo que podríamos llamar competencia de clase, es decir, contar con capital suficiente como para adquirir las herramientas y servicios necesarios para emplear la competencia digital.
Durante el confinamiento, descubrimos que incluso los vagabundos son tuiteros, porque un móvil android barato y una tarjeta prepago de 10 euros lo permiten. Sin embargo, con ese presupuesto no llega para el ordenador con Windows y una licencia de java exigidos en la tramitación de un permiso de maternidad en una web (la de la Seguridad Social) que requiere el uso de Java Webstart (una característica del java de pago de Sun que no está en OpenJava).
Lo que más me ha costado a la hora de empezar este blog ha sido elegir el nombre. "Digi y tal" parecía referirse a una operadora de telefonía española, y además estaba ya pillado por una empresa de camisetas. "Digital y tal y tal" también había sido usado como nombre para algún blog. He debido descartar títulos de libros, exposiciones...
Una vez dado el primer paso, espero poder iniciar este blog hablando de diversos tropiezos en la digitalización y de algunos elementos ocultos tras ella. Ese "currículo oculto" de la enseñanza digital no es necesariamente una "agenda oculta" creada por oscuros grupos de poder, sino un edificio que por comodidad hemos ido construyendo con las ruinas que encontrábamos a nuestro paso, piedras que a menudo escondían inscripciones cuya lectura, ahora, nos sonroja. No esperéis disquisiciones sesudas, pues apenas tengo tiempo para documentarme. Casi todo lo que cuente derivará de mis experiencias, de mis vivencias, de mis temores y (para qué ocultarlo) de mis prejuicios.
Buena lectura.
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